Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

24.8.12

Si ya sabemos lo que viene después...

Photo: Picsy

V.1.2. LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS.

[...]: reparto desproporcionado de la riqueza, con unos pocos nobles detentadores de la mayor parte de bienes y rentas, numerosos campesinos miserables, gran cantidad de clero [...], mala distribución de las obligaciones fiscales que recaían sobre los más pobres [...]

V.1.3. PROBLEMAS SOCIALES. LA EDAD CONFLICTIVA. EL DOMINIO DE LA NOBLEZA.

Es el barroco un periodo de honda crisis social. [...] El absolutismo monárquico apoyado en la aristocracia impone su visión de la realidad orientada a mantener el sistema, con general aquiescencia de la población que comparte, grosso modo, la perspectiva impuesta por la nobleza. [...]

[...] y sobre todo influyen las aspiraciones a ingresar en el estamento superior.


Historia de la literatura española. Volumen II. Renacimiento y Barroco, León: Everest, 2005"Cap. V. Introducción a la literatura del siglo XVII."


¿Seguimos considerando que somos más inteligentes que el resto de hommo-blas que han existido en la historia de la humanidad? ¿Más inteligentes que los animales? ¿Más evolucionados?

Tenemos manuales de historia que nos dicen qué estamos haciendo y cómo. Que nos cuentan lo que pasará después... Lo tenemos por escrito. Y ni aún así...

Sistemas revenidos, ausencia de moral, crecimiento a toda costa... ¿Y el arte? ¿Y la felicidad?

Mi consejo de hoy: ¡TANGO!

25.3.11

COSAS BELLAS II



SOL Y LUNA

Hace mucho, mucho, muchísimo tiempo, cuando aún no había noche ni día, y la tierra se encontraba sumida en la sombra, había dos hermanos, Sol y Luna, que eran muy pequeños. Jugaban a correr por todas partes, a esconderse uno del otro y, su juego favorito, a aguantar la respiración.

Un día que aguantando el aire apretó mucho los labios e hinchó mucho los carrillos, Sol se dio cuenta de que podía hacerse muy brillante, y que le salía luz por las orejas. Le gustó tanto, que se pasaba todo el tiempo haciendo brillar el mundo, luz por aquí y luz por allá... Y Luna, que aún era pequeñita y había muchas cosas que todavía no le salían bien, intentaba hacer lo mismo, pero no podía.

Cuando Sol pasaba mucho tiempo brillando para iluminar el mundo, se cansaba, porque se tenía que concentrar demasiado para poder dar tanta luz. Así que, de cuando en cuando, y agotado por el esfuerzo, se apagaba, y se tumbaba a dormir. Y dormía tan profundo que roncaba sin parar. Entonces no había luces, todo se quedaba oscuro, y esto es lo que ahora llamamos noche.

Entonces, Luna, aprovechaba que Sol no la veía, se acercaba hasta su sitio de puntillas y, muy despacito, muy en silencio, de los bordes de las orejas le quitaba unos trocitos de luz y, con ellos, jugaba y se divertía, repartiéndolos por el cielo y dibujando todas las figuras que se le ocurrían. 


Pero, justo cuando escuchaba que el Sol empezaba a desperezarse, recogía todos sus dibujos, se los guardaba en el bolsillo, y se hacía la dormida roncando como si nada. 

Sol  se despertaba entonces, se lavaba bien la cara y salía otra vez a pasear por el cielo iluminándolo todo. Hasta que se cansaba y se iba otra vez a dormir. Entonces, Luna volvía a sacar los puntitos luminosos de su bolsillo y a dibujar todas las figuras que se le ocurrían. Y estos puntitos luminosos son lo que ahora llamamos estrellas. Y por eso las estrellas sólo aparecen de noche, con la Luna, cuando el Sol está escdo.



Mucho tiempo estuvieron así y, mientras pasaba todo esto, las flores, que habían descubierto que con la luz que les daba Sol crecían deprisa y se ponían muy bonitas, vieron como Luna se llevaba trozos de luz de su hermano y tuvieron miedo de que el Sol se apagara. 


Hicieron una reunión de flores para ponerse de acuerdo y decidieron, por mayoría, contárselo todo a Sol. 


Cuando se lo dijeron, éste, muy enfadado con Luna, decidió buscarla para que le devolviera todos los trocitos de luz que le había robado. Y se lo dijo a las flores. 


- ¡Ahora mismo me voy a por Luna, a darla un tirón de orejas y tres collejas!


Pero entre todas las flores, que sólo se preocupaban por ser hermosas, había unas que se habían enamorado de las estrellas y que no querían que desaparecieran. Llamaron a Luna y le contaron el plan de Sol, le dijeron que tenía que esconderse muy bien, porque si no, Sol la encontraría y le robaría los puntitos luminosos. 


- ¡Y además vendrá a por ti, y te dará un tirón de orejas! - dijo una de las flores.
- ¡Y tres collejas! 


Y Luna, que sabía que Sol era muy rápido y muy astuto, se asustó mucho, pensando que al final la encontraría, que no podría esconderse de su hermano mayor por mucho tiempo. 


Así que, esas flores enamoradas de las estrellas, le prometieron a Luna que la ayudarían. Vigilarían siempre a Sol mientras estuviera en el cielo, y sólo dormirían cuando no hubiera peligro y Luna pudiera salir a pintar el firmamento con estrellas. Y justo antes de dormirse, llamarían a Luna para que supiera que no había peligro.
Y estas flores son a las que ahora llamamos girasoles. Por eso, entre todas las flores, los girasoles siguen siempre al Sol con la mirada, y, por la noche, cansadas de tanto vigilarlo, justo después de avisar a la Luna para que salga y llene el cielo de pequeñas lucecitas, bajan la cabeza y duermen plácidamente.

Pero no acaba aquí todo. 
Después de mucho tiempo jugando al perro y al gato, y sin verse por ningún sitio, Luna y Sol empezaron a echarse de menos, así que, a veces, cuando no les tocaba salir, cansados de no estar juntos, se escapaban.
Luna se asomaba cuando Sol estaba ocultándose, Sol aparecía cuando Luna aún no se había ido del todo...

Y cuando ya no pueden más, se juntan durante un rato y se dan un gran abrazo, y esto, es lo que ahora llamamos eclipses.



Sol y Luna
Historia: Mayuska
Ilustraciones con goma-eva y tempera * : Chemusko

18.11.08

UNA DE ESAS NOCHES...



Kizá ésta sea una de esas noches en ke las cosas las sientes más despacio. Una de de esas noches ke pasan lentamente, ke dejan ke las horas te parezcan eternas, ke hacen ke mañana no llegue en unas horas, en las ke no termino y te kedas conmigo.

Kizá ésta sea una de esas noches en ke mirarme se te escapa, una de esas noches ke llegan sin sentirse y ke no se detienen. Kizá ésta sea una de esas noches en ke el tiempo se escurre entre cada palabra y vuelves la cabeza y después ya te has ido.

Durante unos instantes, cuando veo la luna agachar la cabeza y entrar por un rincón, me paraliza el miedo y espero contenida ke me buskes a tientas, ke hurgues en mis recuerdos. Ke me descubras.

Pero esta noche estás cansado. No pasarás las páginas del libro. Apagas la luz. Kizás mañana.




Bistritz, 3 de mayo. Salí de Münich a las 8:35 de la noche del
primero de mayo, llegué a Viena a la mañana siguiente,
temprano; debí haber llegado a las seis cuarenta y seis; el tren
llevaba una hora de retraso. Budapest parece un lugar
maravilloso, a juzgar por lo poco que pude ver de ella desde el
tren y por la pequeña caminata que di por sus calles. Temí
alejarme mucho de la estación, ya que, como habíamos llegado
tarde, saldríamos lo más cerca posible de la hora fijada. La
impresión que tuve fue que estábamos saliendo del oeste y
entrando al este. Por el más occidental de los espléndidos
puentes sobre el Danubio, que aquí es de gran anchura y
profundidad, llegamos a los lugares en otro tiempo sujetos al
dominio de los turcos.

16.11.08

Los libros me sujetan a mi mundo. De pekeña no los necesitaba. Ahora, empiezo a sentir dificultad, a veces, de abstraerme y volver a lo ke en realidad mejor conozco, a mi pekeño mundo paralelo. De donde soy, a donde pertenezco, a donde nunca me cansaré de volver. A veces, sin kerer, me meto en la burbuja de anodina realidad ke compartimos y me dejo pendiente para luego volver a la lectura. Ke error más tonto, ké descuido. Pero es dificil mantenerse atado con una cuerda tan poco comercial, tan falta de atractivo. Si me hubiese buscado un camino más facil para llegar a casa, como migas de pan o baldosas amarillas, pero no, yo a lo general, a lo ke no vende. Aunke, últimamente, he descubierto puertas, pasillos, ke me llevan directa. Página 2. Revistas culturales. Internet y sus blogs. Me gusta ser becaria. La curiosidad siempre fue cosa de los gatos.











Sombra, trémula sombra de las voces.
Arrastra el río negro mármoles ahogados.
¿Cómo decir del aire asesinado,
de los vocablos huérfanos,
cómo decir del sueño?

Sombra, trémula sombra de las voces.
Negra escala de lirios llameantes.
¿Cómo decir los nombres, las estrellas,
los albos pájaros de los pianos nocturnos
y el obelisco del silencio?

Sombra, trémula sombra de las voces.
Estatuas derribadas en la luna.
¿Cómo decir, camelia,
la menos flor entre las flores,
cómo decir tus blancas geometrías?

¿Cómo decir, oh Sueño, tu silencio en voces?

Octavio Paz. Nocturno.


Vuelvo a vos, como se vuelve siempre...

LOS LIBROS DE HISTORIA NO SON DE VERDAD

En una sociedad que hace apología del raciocinio, que critica las utopías y que no acepta idealismos, repetimos, a pesar nuestro, los mismos...