25.3.11

COSAS BELLAS II



SOL Y LUNA

Hace mucho, mucho, muchísimo tiempo, cuando aún no había noche ni día, y la tierra se encontraba sumida en la sombra, había dos hermanos, Sol y Luna, que eran muy pequeños. Jugaban a correr por todas partes, a esconderse uno del otro y, su juego favorito, a aguantar la respiración.

Un día que aguantando el aire apretó mucho los labios e hinchó mucho los carrillos, Sol se dio cuenta de que podía hacerse muy brillante, y que le salía luz por las orejas. Le gustó tanto, que se pasaba todo el tiempo haciendo brillar el mundo, luz por aquí y luz por allá... Y Luna, que aún era pequeñita y había muchas cosas que todavía no le salían bien, intentaba hacer lo mismo, pero no podía.

Cuando Sol pasaba mucho tiempo brillando para iluminar el mundo, se cansaba, porque se tenía que concentrar demasiado para poder dar tanta luz. Así que, de cuando en cuando, y agotado por el esfuerzo, se apagaba, y se tumbaba a dormir. Y dormía tan profundo que roncaba sin parar. Entonces no había luces, todo se quedaba oscuro, y esto es lo que ahora llamamos noche.

Entonces, Luna, aprovechaba que Sol no la veía, se acercaba hasta su sitio de puntillas y, muy despacito, muy en silencio, de los bordes de las orejas le quitaba unos trocitos de luz y, con ellos, jugaba y se divertía, repartiéndolos por el cielo y dibujando todas las figuras que se le ocurrían. 


Pero, justo cuando escuchaba que el Sol empezaba a desperezarse, recogía todos sus dibujos, se los guardaba en el bolsillo, y se hacía la dormida roncando como si nada. 

Sol  se despertaba entonces, se lavaba bien la cara y salía otra vez a pasear por el cielo iluminándolo todo. Hasta que se cansaba y se iba otra vez a dormir. Entonces, Luna volvía a sacar los puntitos luminosos de su bolsillo y a dibujar todas las figuras que se le ocurrían. Y estos puntitos luminosos son lo que ahora llamamos estrellas. Y por eso las estrellas sólo aparecen de noche, con la Luna, cuando el Sol está escdo.



Mucho tiempo estuvieron así y, mientras pasaba todo esto, las flores, que habían descubierto que con la luz que les daba Sol crecían deprisa y se ponían muy bonitas, vieron como Luna se llevaba trozos de luz de su hermano y tuvieron miedo de que el Sol se apagara. 


Hicieron una reunión de flores para ponerse de acuerdo y decidieron, por mayoría, contárselo todo a Sol. 


Cuando se lo dijeron, éste, muy enfadado con Luna, decidió buscarla para que le devolviera todos los trocitos de luz que le había robado. Y se lo dijo a las flores. 


- ¡Ahora mismo me voy a por Luna, a darla un tirón de orejas y tres collejas!


Pero entre todas las flores, que sólo se preocupaban por ser hermosas, había unas que se habían enamorado de las estrellas y que no querían que desaparecieran. Llamaron a Luna y le contaron el plan de Sol, le dijeron que tenía que esconderse muy bien, porque si no, Sol la encontraría y le robaría los puntitos luminosos. 


- ¡Y además vendrá a por ti, y te dará un tirón de orejas! - dijo una de las flores.
- ¡Y tres collejas! 


Y Luna, que sabía que Sol era muy rápido y muy astuto, se asustó mucho, pensando que al final la encontraría, que no podría esconderse de su hermano mayor por mucho tiempo. 


Así que, esas flores enamoradas de las estrellas, le prometieron a Luna que la ayudarían. Vigilarían siempre a Sol mientras estuviera en el cielo, y sólo dormirían cuando no hubiera peligro y Luna pudiera salir a pintar el firmamento con estrellas. Y justo antes de dormirse, llamarían a Luna para que supiera que no había peligro.
Y estas flores son a las que ahora llamamos girasoles. Por eso, entre todas las flores, los girasoles siguen siempre al Sol con la mirada, y, por la noche, cansadas de tanto vigilarlo, justo después de avisar a la Luna para que salga y llene el cielo de pequeñas lucecitas, bajan la cabeza y duermen plácidamente.

Pero no acaba aquí todo. 
Después de mucho tiempo jugando al perro y al gato, y sin verse por ningún sitio, Luna y Sol empezaron a echarse de menos, así que, a veces, cuando no les tocaba salir, cansados de no estar juntos, se escapaban.
Luna se asomaba cuando Sol estaba ocultándose, Sol aparecía cuando Luna aún no se había ido del todo...

Y cuando ya no pueden más, se juntan durante un rato y se dan un gran abrazo, y esto, es lo que ahora llamamos eclipses.



Sol y Luna
Historia: Mayuska
Ilustraciones con goma-eva y tempera * : Chemusko

No hay comentarios:

de cambiar el mundo entre todas o no se puede enseñar sin el ejemplo

Esta semana han pasado muchas cosas... La primera de todas, es que he sacado como media hora para ver las noticias. No me siento orgullosa, ...