14.4.08

AFRIKALDÍA III


Está aterrada. Se esconde bajo mi falda y no se atreve a salir. Llora. Escucho su llanto casi inaudible porke está entre mis piernas. Y ha elegido mis piernas, no otras, mis piernas pálidas, lechosas, mis piernas blancas, porke le dan confianza.

Afrika me pide auxilio en una lengua ke no comprendo. Tiene miedo de la gente ke la miente. Tiene miedo porke no se atreve a sufrir más. Está demasiado cansada.

La mentira es el pan de cada día para ella. La mentira. El peligro. La corrupción, la violencia, la ignorancia. Me pregunta cuánto keda. Podría decirle ke ya llegamos, ke no keda mucho, ke aguante, pero es mentira, y yo sé ke Afrika está ya harta de mentiras. Sólo kiere llegar.

Kiere encontrar su lugar. Su sitio. Pero todo está ocupado. Todos kieren llevarla a sitios ke ya existían. Ke conoce o desconoce pero ninguno es su casa. Necesita estar en casa, pero no en cualkiera, sólo en la suya. Y aún no ha llegado. Llegarás y aún no sé cuando.

Afrika busca mi mano y se incorpora. Sale de su escondite con la cara seca, limpia su falta de lágrimas con el dorso de su mano y me mira fijamente. Me sonríe. No necesita consuelo, ni ayuda. No necesita caridad.

En un portugués perfecto me susurra. Sólo kiero ke me dejen de engañar. Ke dejen de aprovecharse. Se da la vuelta y camina. Llegará y aún no sé cuando. Llegará.

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