17.3.06

CUENTOS, COSAS Y MIKROPOESÍA ...como la AjO


DE GIRASOLES

A veces, cuenta una historia, los girasoles salen de noche. A veces, sigue contando, los girasoles pierden su miedo a la enorme luna y se dan vueltas por la ciudad mientras se esconden entre las sombras de las farolas. Encuentran, por los lugares que más visitan, gente sin miedo y gente con miedo, distintas voces, distintos besos, distintas caras que no se dejan acobardar y muchas otras que, entre los gritos y las canciones, buscan, despacio, alguna mano que les sujete al caminar. Los girasoles, siempre escondidos, sin que les vean, observan atentos toda la vida que les rodea. Y suben alto y bajan luego, y se dan golpes contra las puertas que están cerradas, y se cuelan por las ventanas, y se introducen en lo prohibido. Los girasoles, en sus visitas a la ciudad, siempre buscan algo concreto, pero lo ocultan, y no lo dicen, porque de noche, los girasoles siempre van con tiento. La luna magnetica los vigila desde lo alto, porque sabe que muchas veces suben más alto de lo que deben. Y sin problemas, la luna bruja, cuando eso pasa los coje fuerte por las raíces, los grita mucho y les deja claro que sólo suban si tienen claro que la caida no va a doler. Pero hace mucho que un girasol no se da golpes. Y hace mucho que un girasol no cae en picado. Han aprendido en este tiempo, han aprendido tanto. Y los girasoles, que son unas plantas inteligentes, sobre todo inteligentes, no tienen miedo de darse golpes. No tienen miedo de marearse en el tiovivo de la ciudad, porque ahí está la luna, y el resto de las plantas, que las sujetan fuerte cuando los ojos se les empañan y no ven bien. Hay girasoles más atrevidos, que se emborrachan y sueltan todo lo que les pasa por la cabeza. Hay girasoles más egoístas que quieren algo y lo piden sin parar hasta tenerlo. Hay girasoles más elocuentes que te convencen si quieren algo para que pienses que tú lo quieres. Hay girasoles algo más simples que sólo dejan pasar las mejores oportunidades. Y hay girasoles que, algo cobardes, pero también más precavidos, dicen que quieren pero bajito, piden las cosas sin insistir, no lloran nunca, se ríen mucho y te susurran en el oído siempre que los quieras escuchar, quizás por buenos, quizás por tontos, quizás por miedo… Y cuando escriben, al regresar, sus aventuras, los girasoles quieren poder contarlas luego. Porque hay historias que hay que vivir, porque hay historias que hay que creerse, porque hay historias, aunque no muchas, que si no quieres dejarlas ir, tienes que hacer alguna cosa, tienes, siempre, que pelear.



MIKROPOESÍA

En un agujero pekeñito

Me dejé olvidada el alma.

Y jugando inocente un día

Buské en tu mano, bajo una manta

Y en ese gesto inconsciente

Sin ke yo me diese cuenta

Tu te agarraste a mi mente.

Cuando la voz de mi estomago

Ke es a la ke hago caso

Me dijo, vas muy deprisa

Intenté parar la historia,

Pero me había kedado sola.

Ni tú, ni nadie, no había más gente.

Buské el cordón, y tiré.

Estos chalecos salvavidas

Se estropean continuamente.




Sorry, Mayuska is fucking in heaven


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