30.5.05

CUENTOS GOLFOS

T de Tuerka, G de Golfa presenta...

CUENTOS GOLFOS I "El vecino de enfrente"

Tengo un vecino increíble. Es un hombre mayor, un adulto. Con ese toque de madurez que me pone tanto. Yo sólo soy para él la vecina de enfrente, lo sé, esa chavala que está creciendo a pasos agigantados. Pero sigo siendo una niña a su lado. También lo sé.
Aún así, no puedo evitar, cuando subimos juntos en el ascensor, fijarme en sus manos, en sus brazos, en su espalda. Siempre que lo tengo cerca respiro su aroma añejo con los ojos cerrados, respiro deprisa, para poder recordar después bien su olor corporal. Y masturbarme pensando en él, y en su precioso sofá de cuero rojo.
Si me cruzo con él en el pasillo no puedo evitar dejar escapar mi mirada. Parece que no quiere soltarle y que se iría con gusto a dormir en su piso.
Esta mañana, cuando preparaba mi propia tarta de cumpleaños, se me ha terminado la leche.
He pensado pedírsela a él, al vecino, cruzar el pasillo, llamar a su timbre y pedirle un litro de leche. Los nervios me traicionan siempre en el último momento, así que me he sentado tranquila a analizar la situación. No puede ser tan difícil pedirle leche a un vecino, pero ese hombre me impone tanto que no sé ni que diré cuando me encuentre a su lado. Aquí sigo, pensándolo, catorce horas más tarde. Sin tarta de cumpleaños ni valor para acercarme a su felpudo.
Mientras tanto me siento en el salón y me imagino que estoy en su sofá. Le siento acercándose a mí, despacio, con su media sonrisa. No dice una palabra, sólo me mira fijamente, como hace en el ascensor. Y a medida que se acerca yo voy quitándome la camisa, botón a botón, sin mucha prisa. Una vez llega hasta mí, aún sin hablar, me desabrocha el pantalón, y con un movimiento rápido me saca sin tropiezo las bragas y los pantalones, a la vez.
Estoy desnuda, sólo llevo el sujetador y no parece con intención de quitármelo. Está tan cerca de mí que su olor se mete dentro de mi cuerpo, y eso me hace desearle aún más. Me levanta en el aire y me lleva a su habitación, su enorme cama me hace excitarme muchísimo. Me lanza contra ella como si fuese una muñeca. Es enorme, y eso me gusta, puede moverme como se le antoje y por fin siento que va a follarme, y estoy deseandolo. Me come el coño de una manera brutal, nunca nadie había utilizado tan bien su lengua dentro de mí. Estoy a punto de correrme y todavía no le he visto la polla. Sus manos se mueven con agilidad por mis muslos para colocarme a su gusto, y yo sólo tengo que dejarme hacer.
De pronto suena el timbre, me desperezo y me lavo las manos. Abro la puerta y es él. El vecino de enfrente. No dice una sola palabra, pero trae en la mano un litro de leche. Cierro la puerta tras él...


Soy una yonki de las emociones fuertes, excesiva en el sexo, excesiva en el amor, excesiva en tu cama, excesiva en tu mente...

4 comentarios:

El Pinchaculos de naranja dijo...

Mmmmmm....... Un cuento interesante.......
la leche.......

La hay condensada..........
También la hay de bote.....
Una sale del pezón...........
.........y la otra del cipote.

Sip, ¡es la leche!

Bon apetit...... ;)

mayusnay dijo...

pinchaculos de naranja?? kien puede usar ese nombre??

el pinchaculos de naranja dijo...

uno que se dedica a pinchar culos, que a veces viste de naranja, y que prefiere la leche de oveja, más concretamente de la raza MERINA...... ;)

mayusnay dijo...

caxo perro...no tenia ni idea d quien eras...
el proximo comentario no seas tan soez...jajajjaja besos nai

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